martes, 7 de octubre de 2014

"El papel de la moda en la historia"



En este momento caótico y poco inspirador, en el que el ruido del ir y venir del tráfico frente a casa no me deja disfrutar del cante de mi vecina, me viene a la mente un recuerdo que nada tiene que ver ni con lo primero, ni con lo segundo;  “El papel de la moda en la historia”.

Con este título de doble sentido, y ahora explicaré el por qué, se presentó una singular exposición, allá por agosto de 2005, patrocinada por el Corte Inglés en sus grandes almacenes de Callao y organizada y creada por el gran escaparatista y amante de la moda Roberto Comas Vegas (1936 - 2009).

Para mí fue algo único e irrepetible, lo disfruté muchísimo.

La exposición hacía un recorrido histórico y visual sobre maniquíes, de tamaño natural, de vestidos, trajes y complementos que hablan por sí solos de la evolución del traje. La exposición navega por las diferentes etapas de nuestra historia pasando desde el antiguo Egipto, a recreaciones: de Vemeer, a María Teresa de Austria, María Luisa de Orleans, Santa Casilda de Zurbarán…, para terminar con los grandes maestros: Elio Berhanyer, Pedro Rodríguez, Nina Ricci, Chanel, Balenciaga, Pertegaz, Dior, Fortuny, Versace, Givenchy, Yves Saint Laurent ... 

La singularidad y delicadeza de cada creación residía en que estaba realizada en papel, sí, sí, todo en papel: papel de embalar, papel de seda, maché y poco más. De aquí lo que ya avisé cuando comencé a escribir, la palabra papel en el título de la exposición, pues ya veis que tiene una doble vertiente y una gran relevancia.

Realicé fotos por doquier y dediqué tiempo para empaparme de cada cartelito informativo que acompañaba a cada recreación, si una me fascinaba, la siguiente me dejaba sin palabras. Lo bonito del montaje escénico es que el visitante podía ver el diseño por delante y por detrás y así no perderse ni un solo detalle.

Una vez en casa y revisadas todas las fotografías, sin saber muy bien por qué me quedé con cuatro que para mí representaban a las estaciones del año y decidí mejorarlas –si es que esto daba lugar- y subirlas en aquel entonces a mi cuenta de flickr, actualmente inactivo.

PRIMAVERA

Diseño de finales del siglo XVIII catalogado como "a la inglesa". Se caracteriza por la influencia de prendas bien cortadas, como abrigos, chaquetas, chalecos estilo sastre, combinados con vestidos muy elaborados y ampulosos. Destacan además, los sombreros, inmensos y llenos de adornos.


VERANO

Vestido de encaje con abrigo de tafetán, tal y como Henry Clark inmortalizó para VOGUE en 1955, realizado con cuatro cortes "al hilo", de tamaños proporcionales, y fruncidos por sus costuras.

El abrigo, que incluye lazos como exquisita forma de cierre, magnifica así el aire de intemporalidad, en este caso con una evocación a las capas del siglo XVIII, de muchas de las creaciones de Pertegaz.




OTOÑO

Durante esta época, los Países Bajos gozaron de un periodo de esplendor económico. Con una burguesía adinerada que disfrutaba de la moda. Supieron adaptar las influencias extranjeras a su gusto y estilo (1610 - 1620).

Un gusto exquisito, suntuosos tejidos: seda, raso, satén... Corpiños broches de oro y, sobre todo los encajes. Delicados encajes que han mantenido su fama hasta nuestros días.



INVIERNO

Y llegó el rococó, periodo de máxima ostentación, dentro de un gran refinamiento que impusieron desde Madame Pompadour a María Antonieta. Este diseño blanco como la nieve y repleto de capa sobre capa me evoca el frío invierno.

En esta modelo se aprecia, con todo lujo de detalles, la riqueza de tejidos y ornamentación. Todo tiene cabida: joyas, plumas, encajes, cintas... cuantos más adornos mejor. 




Esta es una de mis muchas vivencias en Madrid que saltan como recuerdos imborrables entre mis quehaceres diarios.


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