domingo, 8 de mayo de 2011

Tuneando mi mesa de despacho

Si os digo la verdad es la primera vez que cojo una brocha y un rodillo y me pongo manos a la obra. Va a hacer 4 años que llevamos viviendo en nuestra hogar y la mesa del estudio, la mía, porque tenemos dos ;-) la pusimos un poco de forma provisional, pues era de mi cielo y bueno no era la mesa que yo deseaba tener para mi "pequeño rinconcito". Con el tiempo he visto mesas de diferentes estilos, las económicas no eran de mi agrado y las que realmente me gustaban hiper-mega caras, ya que la idea era una mesa con tapa de vidrio templado y patas de acero.

En fin, que visto lo visto y hasta el moño de no encontrar lo que quería pues realmente pensé que no iba a encontrar mesa tan buena como la que tenía y tan acopladita al espacio del que dispongo, así que opté por "tunearla"  y ¡qué trabajito me ha dado! Os cuento:

En primer lugar debía tener claro de qué material se trataba y dependiendo de esto así podría realizar el trabajo, pregunté a familiares, en el foro de facilísimo y a empresas especializadas en pintura y me aclararon que se trataba de una mesa realizada en frondosa ó conífera y lacada en negro.

Yo deseaba pintarla en rojo y para ello me dijeron que antes debía darle una base de imprimación lo cual me sonó a chino. Luego descubrí que se trataba de una especie de pintura que al darla sobre la superficie quedaba como una especie de pasta y esta dejaba el mueble listo para recibir el color deseado.

 

La mesa en cuestión no es una tapa y unas patas ¡ NOOOOOOOO...! tiene madera por todos lados, y la primera cuestión que se me planteaba era ¿por dónde empiezo? Así pues, posteriormente pensé que con gran acierto, comencé por voltearla y así también me servía de entrenamiento ;-) para cuando llegasen las partes más visibles.

La mesa pesaba como un muerto. El trabajo lo hice en la terraza con el toldo bajado y rezando para que no lloviese. En fin que comencé a darle la imprimación, la cual secaba en 30 min. pero como quise darle otra capa, había que esperar 6 horas para un repintado, así que os podéis imaginar las horas que he pasado esperando ¡por supuesto haciendo otras cosas, claro! pero con unas ganas de terminar...

 

Ahhh, tanto la imprimación como la pintura son al agua ¡menos mal!

Como la tenía patas arriba descubrí que una de las ruedas estaba rota y aproveché para cambiar las 4. Ahora no veas tengo una mesa preparada para una maratón jejejeje... eso sí le puse unas ruedas muy normalitas de 4,7 cm. de diámetro, similares a las anteriores.

El viernes se puso el cielo gris, negro... vamos que me temía lo peor. La mesa ya estaba patas arriba y con miedo a que cayese una lluvia de aupa, entré la mesa para darle la última capa de pintura dentro. ¡Ofu, el salón quedó invadido entre el plástico y la susodicha! Pero era por una buena causa.

NO CAYÓ NI UNA GOTA. argggggg... ¡cuánto trabajito!

En fin que comencé el día 4 y lo terminé el 7. Resultado: mesa modificada y dolor de espalda extra.


Para darle un toque, aún más personal, le pondré sobre la tapa un layout con un aire vintage y un vinilo en color gris brillante con un texto muy motivante jijijijij...todo ello bajo una tapa de cristal mate con las esquinas frontales redondeadas.

En cuanto lo tenga rematado pondré una foto.
Ahora tengo una mesa nueva no apta para miradas con lupa jejejeje...y una espalda vieja...

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